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20 diciembre 2010

Evolución?

;-)

10 marzo 2010

Custom "ligero".

Muchas veces he leido articulos en revistas y blogs, que hacen referencia al Custom ligero japones.
Está claro que guapo es un rato, el custom, no el japo, pero no deja de ser una forma mas de entender el custom, la moto y todo lo que nos gusta.

04 marzo 2010

Think Biker!

Algún día tendremos campañas como esta. Eso espero.



Y si quieres ver el Making Of, aqui tienes el video.

25 enero 2010



Este link, me lo ha pasado mi "hermano" Eloto. Gracias Tito. Simplemente GENIAL ! !

15 diciembre 2008

Kustom Kulture

Hoy voy a intentar explicar lo que significa el termino Kustom Kulture. Puede que muchos de nosotros no estemos familiarizados con este termino, y por ello vamos a intentar averiguar que es lo que implica y como sentirse identificado con ello.
Si lo intentamos traducir literalmente, sería algo asi como “Cultura del Custom”. Es un neologismo yanki, que describe una forma de entender la vida, basada en los automóviles, motocicletas, moda, musica y demas parafernalia que esta relacionada con estos mundos, según se hacia en los 50’s, 60’s y 70’s en los EEUU.
Todo lo relacionado con los “greaser” de la decada de los 50’s, las carreras de muscle cars y bolidos de los 60’s y las motos y lowriders de los 70’s, se integra en esta forma de entender la “cultura del custom”.
Tambien se han ido integrando algunas tendencias europeas. Los Rockers y Mods ingleses de los 60’s, el movimiento punk de finales de los 70’s y 80’s, asi como el auge del skate y el snowboard en los 90’s completan y amplian formas y modas dentro de la Kustom Kulture.
Ademas, esta forma de expresión, ha sido muy aceptada por las nuevas generaciones niponas, teniendo en Japón un gran numero de seguidores y desarrolladores de este tipo de cultura.
Por tanto, dentro del mismo termino, encontramos valores y formas de entender la moda, el arte, las modificaciones de vehiculos, la musica y cientos de cosas mas, muy distintas y contrapuestas, pero que comparten una idea de base, común en sus principios.Los conceptos antiguos no estan desfasados.
Cada “ramificación” de esta cultura, tiene su propia forma de entender el arte, la musica, la moda, personalizaciones de vehiculos, .....
Pero lo mejor de todo, es que estos estilos se mezclan, se unen varios o todos dentro de una misma forma de vestir, de una motocicleta, de un tatoo. Lo que antes era impensable fundir, hoy se admite y se venera.

Bienvenida sea esta Kustom Kulture. Aunque ya me pille un poco ganso.

04 noviembre 2008

Burt Munro. Señor de la velocidad.

Hace tiempo que vi la pelicula que relata la vida de Burt Munro, neozelandes de 68 años que en 1967 hizo todo lo que estaba en su mano para ir a Bonneville y batir el record mundial de velocidad para motocicletas de menos de 1000 cc. Lo consiguió a la primera y lo repitió en siete ocasiones mas.
Una historia, por lo que ahora he podido comprobar, bastante bien contada. Ademas de mostrar la autentica personalidad y dedicación que este hombre tenia hacia su pasión. Su Indian.
Espero que os guste este documental de 1971, en el que el propio Munro nos cuenta como entiende el la velocidad, el trabajo con una motocicleta y sus sueños y metas. 72 años e ilusionado como un chaval.







Gracias a petermax1981, www.youtube.com, por poner a nuestra disposición estos videos en la red.

16 octubre 2008

El Mirage. Aqui, un espejismo.

Hace poco tiempo, me plantee la posibilidad de volver a comprarme una moto de campo.
Incluso, mire muchas en Internet, de segunda mano y con algún que otro año a la espalda, por que no me gustan demasiado los modelos actuales, y buscaba algo que me transportara de nuevo a mis tiempos campestres. Bultaco, Ossa, Puch, Montesa. Muchas puedes encontrar por la red, pero hay que joderse a que precios.
Cuando ya tenía mas o menos decidido que regresaba al campo, es cuando me entero como está el tema de normativa para hacer unos kilómetros por caminos y sendas forestales.
Jodio, esa es la palabra.
Para los que conozcan la sierra de Guadarrama, en Madrid, y montaran en moto por allí en los 70’s y 80’s, recordaran que quitando lo vallado por particulares, no había limites. O casi.
Yo salía de Becerril de la Sierra por la parte del cementerio, subía por las pistas a la presa de arena que había sobre Cerceda. De allí podías bajar por caminos entre bosque de pinos hasta la Barranca, tocar el asfalto para cruzar la carretera del puerto de Navacerrada, bajando por la presa hasta Cercedilla. Desde allí coger los caminos de Campamentos y subir el puerto de Navacerrada sin tocar de nuevo el asfalto. Subir Guarramillas hasta Cabeza de Hierro, eso ya era para campeones, pero se podia. La moto podía llegar a cualquier sitio.
Ahora, parece ser que nos hemos dado cuenta que la moto en el campo, en el monte, hace mucho trastorno. Deteriora el terreno, erosionándolo, dejando una marca que hace que el ecosistema se deteriore y resulte perjudicial para el medio ambiente. Todo esto, independientemente de que junto al bosque, tengamos una fabrica de cerámica, que además utiliza sus hornos como incineradores de residuos, y emite a la atmosfera una cantidad de mierda que tira de espaldas. Y que dicho bosque, sigue en retroceso, aunque por allí no pase una sola moto desde hace mas de 15 años.
Pero a lo que vamos. Desde hace ya bastante tiempo, no está permitido montar en moto de campo por el campo.
No he descubierto nada nuevo, seguro que todos lo sabéis.
No puedo explicarme como seguimos teniendo buenos pilotos de cross, campeones mundiales de trial y enduro, y grandes luchadores en las carreras de raid. Pero ahí está el tema. Moto de campo, no gracias.

Pues resulta que en otros sitio, y me jode que sea en USA, pero como muchas veces pasa, van por delante no solo 10 o 20 años, sino 50 y 60 también, existen lo que allí llaman zonas recreativas para vehículos off-road.
Y un claro ejemplo de ello es El Mirage.
El Mirage es una zona semi-desértica, al norte del Mojave y junto a la localidad de San Bernardino, muy cerca de Los Ángeles.
Además de ser un parque natural, nacional en el caso de los USA, existe en su interior un área para la circulación de vehículos off-road. Y no es un invento nuevo. Esto viene de los años 40 del pasado siglo.
Esta dividido en cuatro zonas. El desierto propiamente dicho, llamado Twin Hills. Shadow Mountains, junto a las colinas que delimitan la zona. La cuenca del Mirage, que es el lecho del rió, normalmente seco. Y el lago seco de El Mirage.
En estas cuatro zonas, y siguiendo unas reglas de obligado cumplimiento, se puede practicar todo tipo de especialidad off-road a motor que podamos imaginar.
Hay habilitados circuitos de cross, zonas de dunas, campo puro y duro, zonas rocosas. Todo lo imaginable, seguro que lo encontramos allí.
Pero lo que mas llama la atención es el lago seco.
Todos hemos oído en alguna ocasión hablar de Bonneville. El lago salado, sus récords, su historia, velocidad pura y dura, el Blue Bird, Burt Munro o miles de historias mas.
Pues resulta que El Mirage, lago seco de fondo arcilloso, no salino, es otro rincón del mundo donde también se hace historia. Tal vez no con tantos medios. Mas de preparaciones artesanales, de pequeños constructores y modificadores californianos, pero donde casi a diario alguien se pone un casco y pone su loco cacharro al máximo de sus posibilidades.

Emociones aparte.
Resulta que en un país, con una gran tradición motera, como es el nuestro, y además con una gran tradición de campo y grandes éxitos, nunca hemos tenido y por supuesto tampoco nos hemos planteado, tener una reserva donde dar gusto al acelerador sobre la arena. Y no creo que hicieran falta cientos de estos sitios. Somos muchos los que nos cruzamos medio país para pasar un día en un circuito de velocidad. No hay plazas, están todos y todo el año llenos. Con una decena de ellos, bien preparados y repartidos, seguro que cubríamos muchas “necesidades”.
Pero claro, si hay problemas para dar terreno al Ejercito para que practique, imagínate a un grupo de moteros para que se desfogue.
El Mirage, bonito nombre. Bonito sitio. Soñaré con el.

27 agosto 2008

ACE CAFÉ LONDON

La edad de oro del motociclismo británico, en cuanto a afición y popularidad, llegó a su cumbre durante los últimos años de la década de los cincuenta y primeros sesenta, cuando marcas como Norton, Triumph o B.S.A. eran el referente obligado en todo el mundo. Miles de motocicletas se vendían gracias a los éxitos deportivos de modelos míticos como Manx, Bonneville o Gold Star, y circulaban por las húmedas carreteras del Reino Unido luciendo sus cromados con orgullo. Los aficionados acudían en peregrinación anual a la cita inexcusable del Tourist Trophy en la Isla de Man (entonces prueba puntuable para el Campeonato del Mundo de Velocidad) para contemplar -in situ- las habilidades de los ídolos del momento sobre el infernal circuito; Duke, Hailwood, Agostini, eran mitos de los que después se hablaba y comentaba en los círculos motoristas. Y fueron curiosamente los más jóvenes de aquellos aficionados los que impulsaron una estética nueva, una manera diferente de entender el motociclismo que rompía con las atildadas costumbres de la sociedad británica de posguerra. Se les denominó Rockers , puesto que el Rock & Roll era la sintonía diferente de una generación nueva, rebelde como casi todas. Y aquellos Rockers se reunían en los cafés de carretera, ya que la peculiar idiosincrasia de los pubs ingleses hacía muy dificil compaginar los estrictos horarios y precios con las apetencias y actividades de los motoristas de entonces.

Los cafés de carretera se situaban en las afueras de las grandes ciudades, Londres, Manchester o Birmingham, y servían como parada obligatoria para los camioneros (en gran número siempre en toda Gran Bretaña, pero que en los años cincuenta y sesenta eran legión). En estos establecimientos sólo se permitía la venta de café, té, y comidas (el consumo de alcohol en público quedaba restringido a los pubs), además su horario era muy amplio, llegando la mayoría a estar abiertos durante toda la noche; así no era de extrañar que las incipientes circunvalaciones de las grandes ciudades tuvieran varios cafés que se utilizaban como lugar de encuentro de todos los rockers de la época, relegando a los camioneros a puntos más alejados de los epicentros urbanos. Se crearon cafés exclusivos para motoristas con curiosos nombres como "The Busy Bee", "Nightingale" o "Johnson´s", pero el que reunía a un mayor número de aficionados era sin duda el Ace Café de la North Circular Road (especie de primitiva M-30 de Londres.

Allí se daban cita cientos de rockers, y el espacioso parking se convertía a diario en un exótico salón de la motocicleta al aire libre. Bajo sus neones relucían los cromados de las café-racers (preparaciones deportivas) y los brillos satinados del cuero negro se entreveraban con los aromas del café, el té y los lubricantes Castrol, creando una estampa clásica del más genuino motociclismo "Made in England".
El masculino y musculoso sonido de las bicilíndricas británicas se mezclaba asimismo con el insustituible Rock & Roll de la época, con "el rey" Elvis y su corte de aulladores; Gene Vincent, Eddie Cochran o Jerry Lee Lewis. Y allí se escenificaba toda la parafernalia de piques entre seguidores de Norton, Triumph, Velocette o B.S.A. con sus consiguientes derrapadas, adelantamientos por el "wrong side", contusiones y bajas inevitables sobre el resbaladizo asfalto londinense. Era legendaria la apuesta sobre quién iría hasta el roundabout mientras sonaba un hit de Jerry Lee y regresaba a la explanada del café antes de que el Killer de Louisiana hubiera terminado de sacar notas incendiarias de su piano en "Great Balls of Fire", por ejemplo. Allí aparcaban motoristas solitarios en busca de acción y los clubs más preeminentes y numerosos de la escena rockera, como el Club 59, cuyo presidente de honor no era otro que el reverendo padre Bill Shergold, a la sazón párroco de Paddington, otra excentricidad británica, cómo no. Su amplio salón y los alrededores sirvieron asimismo como escenario natural para la filmación en 1963 de la película "The Leather Boys" de Sidney J. Furie, donde en un contrastado blanco y negro discurría la acción entre acelerones de Triumph Bonneville, amores desgraciados y té con leche. Aunque todo ese ambiente brumosamente inglés, de brillos metálicos y rock & roll en estado puro, fue marchitándose a medida que la década llamada prodigiosa insuflaba a velocidad vertiginosa nuevas modas y modos. La psicodelia, el Swingin London, los Hippies y otras tendencias más insanas transformaron los gustos y las actividades de las generaciones más jóvenes y pujantes. La consecuencia fue que los cafés se fueron quedando vacíos de motoristas, los negocios se arruinaron y a finales del año 1969 el Ace Café cerró sus puertas y el local finalmente se traspasó.

Pero con el resurgir en los años ochenta de la afición de raigambre anglosajona sobre las motocicletas antiguas y las mecánicas de lustre en general, era cuestión de tiempo el que se intentara revivir el espíritu de la época en alguno de aquellos lugares. Y ya a mediados de los años noventa se convocaron reuniones de motos clásicas en los alrededores de lo que había sido el mítico Ace Café, y que en aquellos momentos no era más que un semiabandonado almacén de neumáticos. Al calor de un ímpetu infatigable y superando los obstáculos sin desaliento, Mark Wilsmore, (el factótum de la reapertura) se hizo con el traspaso del local y gracias a las ayudas de algunos sponsors, como la revista especializada Classic Bike, entre otros, y a la comprensión de las autoridades municipales, que en este caso entendieron la rehabilitación de un inmueble histórico, consiguió llevar a término las obras de reconstrucción fidedigna del edificio original, respetando la característica arquitectura racionalista de los años treinta. Y ha logrado un gran éxito en la reapertura oficial del nuevo Ace Café-London que se celebró los días 8 y 9 del pasado mes de septiembre-2001. Allí se dieron cita durante el fín de semana cerca de 30.000 aficionados procedentes de todo el mundo. Y se pudieron admirar joyas rescatadas de cientos de garajes; Café-Racers de alta cuna, Triton, Gold Stars, Velocette "Thruxton", Vincent "Black Shadow", humildes B.S.A. monocilíndricas de posguerra, Ducatis de última generación o "Streetfighters" de exótico diseño. Todo un universo motociclista al servicio de la vista, el oido y hasta el olfato del buen aficionado. Allí se congregaron viejos rockers, supervivientes de las aventuras de los años sesenta con su maquinaria de entonces, y jóvenes que aún no habían nacido pero que recogen el testigo de la afición hacia las dos ruedas y hasta algún club de mods con sus "secadores de pelo", Vespas y Lambrettas plagadas de espejos, en camaradería de bromas sobre las batallas, más legendarias que cruentas, entre las facciones rivales de rockers y mods en las playas de Brighton o Hastings.

Y allí se celebran en la actualidad eventos relacionados con el mundo de las dos ruedas: reuniones de marcas actuales o ya desaparecidas, de modelos, homenajes a pilotos, presentaciones de libros, revistas, concentraciones de clubs, conciertos de rock&roll, audiciones de "oldies", también cuenta con una tienda anexa de artículos para el motorista con cierto aire retro o sencillamente sirve como punto de partida para una excursión de sábado o para entrar en calor con un té humeante, o despacharse un "fish & chips", o incluso para tomarse una pinta de cerveza, porque ahora si tienen licencia. En fin, es un lugar de obligada parada para todo el que sienta cercano el espíritu motorista más primigenio, sin distinción de edad o tendencia. Lo dicho, todo aquel que viaje a Londres y sienta embriaguez con los aromas de la gasolina con ricino no debe dejar de acudir a la llamada del Ace-Café (North Circular Road, Stonebridge, London NW10 7UD - http://www.ace-cafe-london.com/)